La constelación de Orión preside las noches invernales observándonos desde lo alto de la bóveda celeste. Sus 7 estrellas principales (Alnitak, Alnilam, Bellatrix, Betelgeuse, Mintaka, Rigel y Saiph), forman una figura fascinante que induce una armonía exquisita. Según la mitología, el gigante Orión hijo de Poseidón (dios del mar) y de Gea (diosa de la Tierra). Orión era un gran cazador, y además, era su pasión. Cuenta la leyenda que Orión se enamoró de Artemisa, diosa de la caza. Su enamoramiento fue llevado al límite, hasta el punto de querer forzar a la Diosa. Para vengarse del cazador, Artemisa envió un escorpión para que lo matase. El escorpión picó a Orión, pero éste último lo aplastó con su garrote. La diosa Artemisa catasterizó a Escorpión. Pero Artemisa se arrepintió de lo que hizo y ordenó catasterizar a Orión, situándolo junto a sus dos perros de caza Sirio (representado por Canis Major) y Procyon (representado por Canis Minor). Del cinturón del cazador pende una daga...